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Grupo de estudio creado en el año 2013 en la provincia de Tucumán (Argentina) con la finalidad de difundir y estudiar la obra de psicoanalistas ingleses del Middle Group, franceses y argentinos que desde hace aproximadamente treinta años definen el corpus de lo que se conoce como Psicoanálisis Contemporáneo.
domingo, 26 de junio de 2016
sábado, 25 de junio de 2016
"Diálogos con Hugo Lerner"
Las largas horas pasadas con Hugo Lerner en estos enriquecedores Diálogos....no pueden más que generar, en todos los espíritus sensibles al Psicoanálisis, cambios y revoluciones en nuestras formas de pensarlo. Lerner nos plantea un Psicoanálisis abierto a la dinámica de la complejidad de nuestro psiquismo plurideterminado por la pulsión, los vínculos primarios y la cultura de la época. Con un espíritu fuera de todo dogmatismo y adherencia religiosa a una sola forma de pensar el psicoanálisis contemporáneo, nos conduce a tener un pensamiento apartado de toda reverencia a una escuela en particular. No podemos transitar por la clínica contemporánea munidos de un pensamiento único.
Luego de este encuentro sin duda generaremos cambios en nuestro Espacio que serán comunicados y compartidos oportunamente con todos Uds.
miércoles, 24 de febrero de 2016
lunes, 22 de febrero de 2016
Se informa a los interesados en integrarse a las actividades 2016 del Espacio que las mismas comenzarán el próximo
Miércoles 9 de Marzo a hs 21
Se solicita inscribirse a través de esta vía hasta el 08/03/16
Este espacio psicoanalítico brinda formación teórico-clínica basada en los postulados de André Green, como así también referencias conceptuales psicoanalíticas básicas provenientes principalmente de la vertiente freudiana y de psicoanalistas de la talla de Winnicott, Bion, Lacan y psicoanalistas argentinos entre otros. Este espacio está dirigido a psicoanalistas, psicólogos, psiquiatras, residentes de salud mental, estudiantes avanzados de medicina y psicología; interesados en formarse en psicoanálisis.
Se informa así mismo que el 16 y 17 de Junio del corriente se realizarán las jornadas
"Diálogos con Hugo Lerner"
domingo, 27 de septiembre de 2015
Dr. Raúl Masino
Para el XIVº Simposio de la Sociedad Psicoanalítica de Córdoba, del 25
a 26 de Setiembre 2015.
Entre Eros y Tánatos….Narciso
(herido).
“Dentro de mi no hay nada,
solo una vida que anhela darse por terminada”
Esta es una frase que recuerda durante una sesión un paciente
de 17 años, sacada de una página de internet que se llama Desmotivaciones, que
dice, según él, mucho de sí mismo….
Si pudiéramos escoger un rasgo distintivo en el psicoanálisis
contemporáneo, probablemente habría acuerdo en situarlo en el terreno de los
problemas del duelo. Se puede observar en el curso de las entrevistas
preliminares, de ciertos analizandos, que no dejan ver en su demanda de
análisis los rasgos característicos de la depresión, pero sí elementos
relacionados con la neurosis de carácter y sus consecuencias sobre la vida
amorosa y la actividad profesional, apoyados estos conflictos sobre un
basamento de compromiso narcisístico.
Casi
siempre estos síntomas reflejan el fracaso de una vida afectiva amorosa o
profesional, que es la base de los conflictos más o menos agudos con los
objetos próximos. No es raro que el paciente cuente de manera espontánea una
historia personal, frente a la cual se piensa que habría debido o habría podido
situarse una depresión de la infancia, que el sujeto no acusa. Esta depresión,
que a veces tiene esporádicas traducciones clínicas, sólo saldrá a la luz en la
transferencia. Es una revelación de la transferencia. Revelación
de que algo siempre ha estado allí, algo “sabido pero no pensado”.
Podemos decir que existe una configuración depresiva
central, pero a menudo inmersa en otros síntomas que la disfrazan en mayor
medida. En el primer plano
se sitúa la problemática narcisista. El sentimiento de impotencia es nítido.
Impotencia para salir de una situación de conflicto; impotencia para amar, para
sacar partido de las propias capacidades, para aumentar sus conquistas o,
cuando esto se consigue, insatisfacción profunda con el resultado. Lo que esta depresión de transferencia indica es la repetición de una
depresión infantil.
El análisis es investido fuertemente por el paciente. Acaso
debemos decir el análisis, más que el analista, esto se traduce en una
desafección secreta, se percibe una incredulidad en la ayuda que le podría
brindar el análisis sin embargo no deja de venir. Esta posición se acompaña de
una idealización de la imagen del analista, a quien es preciso mantener tal
cual, inmovilizarlo y a la vez seducir, a fin de provocar su interés y su
admiración.
La seducción se produce por la procura intelectual, la
procura del sentido perdido, reafirmadora del narcisismo intelectual y que por
añadidura importa unas ofrendas preciosas hechas al analista. Tanto más cuanto
que esta actividad se acompaña de una gran riqueza de representaciones y de un
muy notable don de autointerpretación, que contrasta con el escaso efecto que
tiene sobre la vida del paciente, que se modifica poco, sobre todo en el plano
afectivo. El análisis le resbala como el agua sobre las plumas del pato.
En estos casos el
lenguaje del analizando adopta a menudo estilo narrativo. Su papel es conmover
al analista, hacerlo partícipe, tomarlo como testigo en el relato de los
conflictos con que se tropieza en el exterior. Es como un niño que contara a su
madre su jornada escolar y los mil pequeños dramas que ha vivido, a fin de
interesarla y de hacerla participar en lo que ha conocido en su ausencia.
Como se colegirá, el estilo narrativo es poco asociativo.
Cuando las asociaciones se producen, son contemporáneas de ese movimiento de
retirada discreta que hace decir que todo ocurre como si se tratara del
análisis de otro, que no estuviera presente en la sesión. El sujeto se
distancia, se desprende, para no ser invadido por el afecto de la re-vivencia,
ni por la reminiscencia. Cuando cede a estas, surge la desesperación, que se
muestra al desnudo. Es que el análisis lo expone al vacío, a un vacio que
suponemos nuclear y el acercarlos al mismo implicará uno de los momentos más
críticos en el tratamiento, es ni más ni menos que exponerlos al quemar del
hielo. Esto llevará mucho tiempo¡¡¡
Todo esto, y otros elementos más, inducen a pensar al
analista, que en la historia de estos pacientes ha ocurrido un trauma en su
economía narcisística. Es ahí cuando André Green construye en su teorización a
partir de la experiencia clínica, el complejo de la madre muerta.
Este se trata no de la muerte
real de la madre, sino a la madre muerta como una metáfora, atañe a la muerte
de una imago materna (representación de objeto) constituida en la mente del
hijo a consecuencia de una depresión materna, que transformó brutalmente el
objeto vivo, fuente de vitalidad del hijo, en
una figura lejana, átona, cuasi inanimada, que impregna de manera muy
honda las investiduras de ciertos sujetos que tenemos en análisis y gravita en
el futuro libidinal, objetal y narcisista. La madre muerta es entonces, contra
lo que se podría creer, una madre que sigue viva, pero que por así decir está psíquicamente
muerta a los ojos del pequeño hijo a quien cuida ella. La “madre muerta”
greeniana, dejó una huella “negativa” en su infante.
Surge una pregunta; ¿cuál es
el impacto desde un punto de vista estructural? Aparece lo que se conoce como
la “clínica del vacío” o la clínica de lo negativo. Green integra así la serie
“blanca”: alucinación negativa, psicosis blanca y duelo blanco, que son el
resultado de una desinvestidura radical, una retirada masiva y permanente, que
deja huellas en la inconsciente en la forma de “agujeros psíquicos” que serán
colmados por reinvestiduras, expresiones del Tánatos liberado así, por
debilitamiento de la investidura libidinal de Eros. Existe una desinvestidura
central del objeto primario, materno. Clínicamente vemos una “angustia blanca”
que traduce la pérdida experimentada en el nivel del narcisismo.
El rasgo esencial es que esta depresión blanca, se produce
en presencia del objeto, él mismo,
la madre, absorbida por un duelo. La madre por alguna razón se ha deprimido. La
variedad de factores es muy grande, puede estar relacionada con la pérdida de
seres queridos, o por una decepción que produce una herida narcisista en ella.
Los ejemplos abundan. En todos los casos, la tristeza de la madre y la
disminución de su interés por su hijo se sitúan en el primer plano.
Consecuencias estructurales: Esta oquedad, esta herida narcisista,
corresponde a la desinvestidura del objeto materno y una identificación con ese
objeto perdido, aunque más que con él, es con el vacío que él ha dejado, en el
núcleo se coloca un indiscutible desfallecimiento narcisista. Luego se observa en
estos sujetos el brotar de la pérdida de sentido de ser, está prohibido ser.
Esta situación puede llevar al niño a dejarse morir. También, con el tiempo y
como un segundo frente de defensas, se puede activar un odio a ese objeto con
el fin de mancillarlo y dominarlo, también desarrollan una búsqueda de excitación
autoerótica, placer de órgano sin ternura y sin piedad, pueden llegar a ser
inmisericordes con otros objetos, el otro no está ahí para amar sino para
gozarlo sin ningún apego; esto puede parecer histeria pero no lo es, uno se
puede confundir. La procura de un sentido perdido estructura, también, el
desarrollo precoz de las capacidades fantasmáticas e intelectuales del yo.
Existe un forzamiento de imaginar y de pensar, ni se juega ni se piensa con
libertad, aquí se busca la preservación de una capacidad para superar el
desconcierto. Se busca una prótesis de un pecho, a modo de un parche que
enmascare el agujero de la desinvestidura.
El encuentro analítico permite, por sus características,
evocar experiencias de otros tiempos y, aún más, experiencias que no pudieron
ser. Pienso que en el caso del paciente que padece del complejo de
madre-muerta, el encuentro analítico buscará descongelar dos experiencias.
Primero: “Matar a la madre muerta”. A propósito de esto,
Green menciona que el analista debe empeñarse en darle a la
madre muerta su “segunda muerte” pero que ésta se defiende como “la
hidra” que, una vez cortada su cabeza, aparecerán miles más. Esta alegoría da
cuenta de lo difícil de la elaboración del duelo blanco, y de la tremenda
resistencia a la que el analista se enfrentará. La clave está en el
enfrentamiento de la bestia ni más ni menos que en el escenario transferencial. De este modo, por más absurdo que parezca, el paciente va a hacer
todo lo posible para que el analista repita la historia de abandonarlo por otro
objeto libidinalmente más atractivo y así repetir el trauma ahora con un “analista muerto”. Green describe que en transferencia son
pacientes que generan un clima literalmente “frío”, distante, casi sepulcral,
clima invernal que está kilómetros de
distancia del cálido ambiente histérico, por lo que el analista estará
combatiendo continuamente su contratransferencia aletargada y sus ganas –conscientes o no- de desligarse de
su paciente. El término de contratransferencia “mortífera” es muy oportuno para
estos pacientes. Si, a pesar de todo, el
analista se protege en seguir vivo, pensante y hablante, la batalla se habrá
ganado, como consecuencia de la reparación de la urdimbre simbólica desgarrada
que este posicionamiento traería aparejado.
Segundo: “Revivir al hijo muerto”. Esta idea remite en
gestar funciones no conocidas hasta entonces por el sujeto, pero que estaban
“conservadas” (a la forma del sí-mismo verdadero winnicottiano) en busca de un
estímulo ambiental “suficientemente bueno” para desarrollarlas. El renacimiento
del hijo muerto implica el resurgimiento
de su idioma humano y su ser genuino; éste será el premio de la elaboración del
duelo congelado y la reactivación del interés por el mundo objetal. Para el
sujeto sufriente del complejo de madre muerta, esta búsqueda nueva implica en
primer término una reestructuración de la propia parte muerta y,
secundariamente, la búsqueda externa de
objetos, al fin más vitales que mortuorios, mas lúdicos que rígidos, es decir,
más susceptibles de evocar fenómenos transformacionales. Entiendo, con una
importante firmeza, que el análisis y el analista pueden dar respuesta a esta
cuestión.
lunes, 19 de enero de 2015
PERIODO ACADÉMICO 2015
“De
la Representación a lo Irrepresentable”
“(…)
lo esencial es recordar que la concepción psicoanalítica de la representación
no podría quedar encerrada entre los límites de una actividad <ideica>
pura. En otros términos: es preciso arraigarla tanto en la carne y en el
espíritu”.
André Green, La
Causalidad Psíquica
En
este 2015 el “Espacio Psicoanalítico
André Green / Tucumán” en el dictado de sus clases proyecta articular los desarrollos
teóricos de André Green en torno a
la representación con los productos teóricos de Freud e ideas importantes de César
y Sara Botella de manera que, en un trabajo de complementariedad y
enriquecimiento, se logre organizar una metapsicología de la representación que
dé cuenta de lo irrepresentable del psiquismo. Se presentará, por lo tanto, la
articulación alucinación-representación-percepción, la misma que intenta
superar un psiquismo encerrado en los límites de lo reprimido-representado.
Asimismo,
con los conceptos de Alucinación Negativa (Green) se intenta dar cuenta del
trabajo psíquico que tiene como fin asegurar la representación, así como
también la hipótesis de Green de la Función Objetalizante, contribuyendo a la
capacidad de ligazón del yo, en la función misma de investir y de representar.
Por
último, se intenta relacionar la Función Desobjetalizante (Green), lo Negativo
del Trauma (César y Sara Botella) para pensar la clínica de las estructuras
no-neuróticas, donde los efectos de la pulsión de muerte ponen en serio riesgo
las capacidades de representación.
Si Ud. está interesado en incorporarse al Espacio, mande sus datos a través del siguiente mail: espaciopsicandregreentucuman@gmail.com
miércoles, 9 de julio de 2014
El único
En 1915 Freud
escribe: el objeto “es lo más variable en
la pulsión y no está originalmente conectado con ella” (Pulsiones y
destinos de pulsión). Unos veinte años después, al evocar una vez más a la
madre a la vez solícita y sexualizante, escribe lo siguiente:
“…ella no se conforma con alimentar, cuida
al niño y de ese modo despierta en él varias otras sensaciones físicas
agradables o desagradables. Gracias a los cuidados que le prodiga, se convierte
en la primera seductora. Mediante esos dos tipos de relaciones, la madre
adquiere una importancia única, incomparable, inalterable y se convierte para
ambos sexos en el primero y más poderosos de los amores, prototipo de todas las
relaciones amorosas ulteriores” (Compendio del psicoanálisis).
Si de un texto
al otro no se trata de una mera contradicción, hay de todos modos, por lo
menos, un desplazamiento del acento, del objeto intrínsecamente variable al único objeto.
La cuestión de
un eventual nuevo paradigma es inseparable del hecho de que el régimen borderline imponga a la madre como figura central del
análisis y la transferencia, a diferencia de la atención prestada por Freud, en
primer lugar, al complejo paterno. Forzaríamos apenas los términos si dijéramos
que en “relación de objeto”, objeto quiere decir la-madre o, más arcaicamente,
el-pecho…Una madre, tanto más única, irremplazable y no sustituible cuanto que
fuera depriving, rejecting. Tanto más
imposible de perder (de “objetar”) cuanto que no permitió que pudiera
elaborarse la pérdida de sí misma. Cosa que pudo hacer tanto al tener una
presencia psíquica excesiva como al no estar nunca. Por ello el análisis – que deja
la bobina por el jarrón – tiende a confundirse con un trabajo de duelo: trabajo
a la vez de separación-diferenciación-constitución del objeto y trazado de las
fronteras del yo. A menos que se impongan la melancolía…y lo interminable.
Dr. Jacques
André
(Parte
del texto “El objeto único” del Seminario
organizado en Sainte-Anne ´96-`97,
Los estados
fronterizos ¿Nuevo paradigma para el psicoanálisis?
Dr.
Jacques André es Licenciado en Filosofía. Doctor en Psicopatología y
Psicoanálisis. Profesor de Psicopatología clínica en la Universidad
Denis-Diderot Paris VII. Ha desarrollado varios trabajos sobre un psicoanálisis
de la feminidad. Psicoanalista (miembro de la Asociación Psicoanalítica de
Francia, APF). Director del Centro de estudios en psicopatología y
psicoanálisis (Paris 7) y de la «Petit Bibliothèque de Psychanalyse» en Puf.
lunes, 24 de marzo de 2014
La
pulsión…un concepto "metabiológico" en Freud.
“Si ahora, desde el aspecto biológico,
pasamos a la consideración de la vida anímica, la pulsión nos aparece como un
concepto fronterizo entre lo anímico y somático, como un representante psíquico
de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma, como
una medida de la exigencia de trabajo que es impuesta a lo anímico a
consecuencia de su trabazón con lo corporal”
(Sigmund Freud - “Las
pulsiones y sus destinos”, Obras Completas, Volumen XIV, Pag. Nº 117, Standar Edition.)
Cito un pequeño análisis que André Green hace del concepto de pulsión freudiano.
“Si ahora (hipótesis),
desde el aspecto biológico
(adoptando
el “eje” de la ciencia de la vida, o sea, el aspecto del cuerpo somático),
pasamos a la consideración de la vida anímica (la vida del espíritu),
la pulsión nos aparece como un concepto (se trata del concepto, y no
del fenómeno de la pulsión; el término lleva comillas)
fronterizo (es
un concepto en la frontera de lo conceptualizable)
entre lo anímico y somático
(concepto
frontera en la frontera, en el entrelazamiento entre lo psíquico y lo somático),
como un representante psíquico de los estímulos que
provienen del interior del cuerpo y alcanzan el alma (el concepto de pulsión
remite a la idea de representación psíquica; deslizamiento semántico: lo que
estaba entre lo psíquico y lo somático, representante psíquico de los estímulos
que vienen del interior del cuerpo-dicho de otro modo-, aunque localizado entre
lo psíquico y somático, adquiere el estatuto de representante psíquico; oscila
hacia este lado cuando llega a la vecindad de lo psíquico, por más que nazca en
el interior del cuerpo),
como una medida de la exigencia de trabajo (medida, por lo tanto
cantidad, para ser trabajada, es decir, transformada)
que es impuesta a lo anímico a consecuencia de su trabazón
con lo corporal” (lo psíquico sufre la cantidad venida del
cuerpo al que está ligado; dicho de otro modo, esto psíquico es el esclavo de lo
corporal, un esclavo al que se le impone el trabajo de un cuerpo que él no
trabaja pero que lo hace trabajar)
La
referencia a una causalidad biológica ejercerse en los psicoanalistas un efecto
a la vez intimidatorio y revulsivo. También es preciso desmitificar lo que los biólogos
pretenden que se acepte, esto es, la intervención de factores absolutamente
determinados que actúan según mecanismos implacables y autosuficientes.
La
tesis fundamental de Freud es la de un psiquismo nacido del trabajo de
transformación de las relaciones entre el organismo biológico (la pulsión como un concepto
metabiológico), los datos del mundo exterior (percepción) y las instituciones pertenecientes a le realidad
social (la otredad), donde el
lenguaje tiene la importancia que se sabe.
Es
sabido que el concepto de energía (como parte del montaje pulsional) constituye un problema en el psicoanálisis posfreudiano.
¿Cómo hablar de la tendencia al acto omitiendo su presencia? ¿Qué se puede
decir de la impulsión sin referirse a la energía? Sigue pareciéndome
justificado definir procesos primarios y procesos secundarios en términos de
energía libre y energía ligada.
Green
va a ampliar en concepto de energía postulando la existencia de una “energía desencadenada-constrictiva” y de una “energía reticulada extensiva e intensivamente desplegada”.
En
el primer caso nos hallamos en un más allá de la energía libre, que remite a un
caos que se gobierna de una manera casi automática. Es un estado que sólo se
desencadena porque hay una situación que la psique siente como intolerable. El
incendio que se instala busca opacar totalmente a la psique misma o volverla
sorda e insensible a la de los demás y sin potencialidad discursiva.
La
segunda forma, es la forma más diferenciada de la energía ligada. La imagen que
mejor plasma aquí la ligazón, es la imagen de la red, considerada sobretodo
como despliegue sobre varios pentagramas, quedando así en conexión fenómenos de
superficie y profundidad, de exterioridad y de interioridad tanto como
registros de expresión de modos diversos. Este modelo de funcionamiento se
aplica a la creación artística, al descubrimiento científico, al de la
especulación intelectual y, en primer término, a la conceptualización de la
relaciones entre las diferentes formas de actividad psíquica según su
atribución a las instancias.
La
elaboración del concepto de energía se relaciona estrechamente con la hipótesis
sobre el funcionamiento pulsional y es particularmente apto para enlazar los
fundamentos del universo psíquico con sus realizaciones más avanzadas.
Es
precisamente un conjunto semejante el que podría asociar a una “metabiología”….Cuando,
queriendo recusar ciertos postulados freudianos, se construye una teoría del
psiquismo sobre bases purificadas de toda conexión con lo biológico, ya nada
viene a dar consistencia a un psicologismo que no conoce más referencias que
las del sentido o de la relación con el otro. Lo que pretende tan sólo ser una
corrección menor disimula un deseo de operar una mutación que da nacimiento a
un psicoanálisis de otra especie. El examen crítico permite evaluar todo lo que
se hace desaparecer de la teoría freudiana. Y al mismo tiempo esto nos priva de
aquello capaz de esclarecernos sobre el sentido y las características de los
modos no neuróticos de funcionamiento. Tenemos derecho a preguntarnos qué teorización
puede explicarlos mejor.
(André Green - Las cadenas de Eros - Actualidad de lo
sexual - 1997)
sábado, 22 de febrero de 2014

Si te interesa tener una formación más allá de lo establecido en el movimiento psicoanalítico tucumano, más allá de lo mismo, no lo dudes
...te esperamos...
Seminario Anual 2014
"Hacia una Metapsicología de la Clínica Contemporánea"
Programa 2014
Temas a desarrollar teórica y clínicamente
El Sujeto de la Pulsión
El Objeto revelador de la Pulsión
Teoría Generalizada de la
Representación
La Representación y lo Irrepresentable
La Representación y lo Irrepresentable
De
la Histeria Oral
Sobre la Analidad Primaria
De la fobia a la Posición Fóbica
Central
viernes, 3 de enero de 2014
Psicoanálisis Post-Freudiano; del
1945 al 1969
Teoría: Centrada en el conflicto
inter-subjetivo. El interés se desplaza a la teoría de las relaciones de objeto
(o con el objeto), se reconoce y prioriza la importancia del objeto y el otro. (Klein,
Lacan, Bion, Bouvet, Winnicott).
Se desarrolla la perspectiva
genética o evolutiva que prioriza el rol del objeto en la constitución y
funcionamiento del psiquismo temprano
Práctica: El núcleo del nuevo
modelo técnico se centra en el concepto de contratransferencia y se redefine la
imagen y el proceder del analista. La práctica se amplía e incluye a niños y
psicóticos
Cuadro clínico de referencia:
Neurosis, se comienzan a describir los casos Borderlines/Fronterizos
El proceso analítico desde la
teoría y la práctica se funda en un esquema dual, referido a la relación
temprana, diádica madre-bebé.
Complejo nuclear de la neurosis;
(Modelo Mítico) Hamlet más que Edipo (…ser o no ser…)
Posición del analista en la
transferencia: se modifica y explora la dimensión materna de la transferencia.
Transferencia: se considera como
una repetición de una relación de objeto del pasado (Eje inter-subjetivo). Es
un fenómeno proyectivo donde se destaca la identificación proyectiva (homóloga
a la transferencia neurótica), la comunicación primitiva, pre-verbal de
impulsos y afectos no simbolizados.
La cura: se busca resolver
problemas arcaicos, pregenitales, e incluso el basamento o núcleo psicótico,
aún en los cuadros neuróticos.
Reglas técnicas: interpretación
de la transferencia en el “aquí, ahora, conmigo”. Se radicaliza la idea de comunicación de Inc
a Inc.
La Contratransferencia guía la comprensión del
analista y es utilizada, más o menos explícitamente, en la interpretación. Deja
de ser vista como obstáculo y pasa a ser redefinida positivamente como
herramienta fundamental del trabajo analítico.
Se la considera una respuesta emocional del analista creada por la
transferencia del paciente. Abarca la
totalidad del funcionamiento mental del analista, se la conceptualiza como Contratransferencia
totalizadora.
El proceso: la identificación
proyectiva y la CT son el eje primordial del modelo post-freudiano. Se
privilegia la dimensión arcaica de la relación de objeto transferencial y la
comunicación primitiva en un nivel infra-verbal. Se tiene acceso a traumas precoces, impulsos
destructivos, ansiedades tempranas y mecanismos de defensa primitivos.
Funcionamiento del analista: tiende
a identificarse con la función materna. Corresponde a un ideal técnico de
analista “continente” de los procesos proyectivos y su significación del mismo
modo que la madre lo hace con los impulsos y la comunicación pre-verbal del
infans.
Consecuencias, escisiones y
críticas: se comienza a dogmatizar el modelo post-freudiano, se simplifica y
mecaniza. Se comienza a desarticular del modelo freudiano. Entonces el “objeto”
remplaza a la “pulsión” como polo conceptual, el Self al Yo, la destructividad
predomina sobre la sexualidad, las ansiedades predominan sobre el deseo, las
angustias tempranas sobre la angustia de castración, lo afectivo sobre lo
representativo, lo pre-verbal sobre el lenguaje, lo diádico sobre lo
triangular, lo arcaico sobre lo edípico, la neurosis se desdibuja, la madre
eclipsa la importancia estructural del padre, lo genético-evolutivo ignora lo
estructural, se ignora a la CT como obstáculo e interferencia y llega a
sustituir la atención flotante.
martes, 31 de diciembre de 2013
PSICOANÁLISIS CONTEMPORÁNEO
Aquí van unas ideas generales para ir pensando lo que plantea André Green sobre el concepto de psicoanálisis contemporáneo.
Aquí van unas ideas generales para ir pensando lo que plantea André Green sobre el concepto de psicoanálisis contemporáneo.
El Psicoanálisis Contemporáneo se
extiende desde el 1970 al Giro del Milenio, dentro de la obra de Green.
En esa época se produce el rompimiento
de Green con Lacan, se busca superar los impasses provocados por los
reduccionismos post-freudianos y lacanianos. Inaugura una perspectiva
contemporánea que luego de más de treinta años alcanzó su madurez.
Ejes del Modelo Contemporáneo
1.-Lectura renovada de Freud que
revaloriza la metapsicología y el método freudiano
2.- Apropiación crítica y
creativa de los aportes post-freudianos
3.- Una extensión de la clínica a
los desafíos de los cuadros no-neuróticos
Teoría
Se concibe el funcionamiento
mental como un proceso heterogéneo de
representación que liga y simboliza las relaciones “en” y “entre” lo
intrapsíquico (centrado en la pulsión) y lo intersubjetivo (centrado en el
objeto).
La concepción freudiana de la
representación se ve extendida y complejizada, abarcando desde el cuerpo y el
afecto hasta el pensamiento y la realidad.
La representación es definida
como la función básica del psiquismo.
La metapsicología contemporánea
acentúa la heterogeneidad, la terceridad, la procesualidad y la poiesis o
creatividad.
Cuadro clínico de referencia: No-neurosis
(forma de funcionamiento psíquico que comparte elementos de la psicosis y la
neurosis sin confundirse con ellas)
Existe un doble frente de
conflictos, simultáneos y escindidos; por un lado un conflicto pulsional entre
el Yo y el Ello; por el otro un conflicto pulsional e identificatorio entre el
Yo y los objetos. El Yo se ve afectado a nivel de su estructura narcisista y en su capacidad de simbolización (blanco de
pensamiento, sentimiento de vacío).
Complejo nuclear de la estructura:
trama triangular edípica fallida. Deficiente diferenciación entre el objeto
incestuoso y el objeto de identificación y apuntalamiento. La angustia de
castración se ve redoblada por angustia de intrusión y separación. Poseen mayor
peso las pulsiones destructivas y los mecanismos primarios de defensa que las
pulsiones sexuales y la represión.
La sexualidad adquiere una
dimensión traumática, más relacionada con la pulsión de muerte.
Se considera la potencialidad
traumática del objeto que irrumpe en la constitución narcisística.
Práctica: se promueve la
exploración de las condiciones de posibilidad y los límites de la
analizabilidad.
Se introduce el concepto de
encuadre, destacándose el encuadre interno del analista y la compleja
pluralidad de su funcionamiento mental en sesión. El encuadre no corresponde
meramente a situación material, sino se concibe como una función constituyente
del encuentro y del proceso analítico; es institución y puesta en escena del
proceso.
Posee un aspecto material, otro simbólico
(regla fundamental) cuya articulación crea el espacio analítico, que es un
tercer espacio que hace posible el encuentro y la separación entre los espacios
psíquicos del paciente y el analista, delimita un espacio intermedio.
La interpretación adquiere un
carácter conjetural que permite que el paciente tenga un margen de juego, que
pueda tomarla o rechazarla.
El proceso está basado en un
modelo contemporáneo triádico: Transferencia/CT/Encuadre
La significación del encuadre el
“polisémico” incluyendo en la escucha la lógica de la unidad, del par, de lo
intermedio, de lo triangular, de lo transgeneracional y del conjunto.
Funcionamiento del analista: analista
“políglota”, con capacidad de escuchar y comunicarse según los diversos
registros, las diferentes “lenguas” en las que se expresa lo inconsciente. Analista
“multicultural”: con una identidad plural, abierta a la alteridad, tanto de
“otras” culturas psicoanalíticas, como a universos simbólicos más alejados del
de la neurosis.
Aparece la noción de “pensamiento
clínico”: integra los aportes freudianos y post-freudianos. Confluye en un
pensamiento terciario.
Contratransferencia: surge el
concepto de CT integrada o encuadrada. No es un correlato simétrico de la
transferencia, sino un emergente del campo dinámico analítico.
Transferencia y CT son un efecto
del encuadre.
La CT no es una información sino
la exigencia de un trabajo psíquico para el analista. El analista es un
archivista de la historia del análisis, surgiendo la idea de encuadre interno
del analista como una matriz representativa pre-consciente.
sábado, 28 de diciembre de 2013
martes, 1 de octubre de 2013
Tip Nº 17
Nos preguntamos junto
con Green, ¿permanece intacto el núcleo del análisis clásico, la neurosis? La
neurosis considerada antaño el dominio de lo irracional, hoy se contemplaría
más bien bajo el signo de una triple coherencia: neurosis infantil, neurosis
adulta, neurosis de transferencia. El análisis de la transferencia domina en
ella y, por medio del análisis de las resistencias, sus nudos se desanudan casi
por sí mismos. El análisis de la contratransferencia se puede limitar al
registro de los elementos conflictuales presentes en el analista, desfavorables
para el desarrollo de la transferencia. El rol del analista es anónimo e
intercambiable. Así como el objeto es, entre todos los componentes de la
pulsión, el más fácilmente sustituible, de igual manera su papel permanece
desdibujado tanto en la técnica como en la teoría. La metapsicología que de
esto resulta remite a un individuo capaz de moverse solo, con el auxilio
limitado del objeto (el analista) en el cual se apuntala, sin duda, pero sin perderse nunca
en él ni perderlo.
Tip Nº 18
El modelo implícito de la
neurosis en Freud se funda en la perversión, la neurosis como negativo de la
perversión. Hoy cabe afirmar que se duda de este punto de vista. El modelo
implícito de la neurosis y de la perversión se funda en la psicosis. Esta
evolución se esboza ya en la última parte de la obra de Freud. En consecuencia
los analistas oyen hoy, en la neurosis, menos los fantasmas perversos que la
psicosis subyacente. No se trata de decir que toda neurosis se inscribe sobre
una psicosis subyacente, sino que nos interesan menos los fantasmas perversos
de los neuróticos que los mecanismos de defensa psicóticos (funcionamiento
mental, ahora la atención está dirigida a los orígenes del psiquismo).
Tip Nº 19
Actualmente se escucha otra
cosa antaño inaudible. Esto lleva a decir a algunos autores que el análisis de
una neurosis no está terminado mientras no se haya alcanzado ese estrato,
aunque sea de manera superficial. Actualmente la presencia de un núcleo
psicótico hace retroceder menos a un analista, si parece movilizable, que unas
defensas rígidas y fijadas. Cuando por fin se tiene acceso al núcleo psicótico,
se cae sobre lo que hay que Green llama la locura privada del paciente. Posiblemente
esa sea una de las razones por las cuales el interés se desplaza hoy hacia los
estados no-neuróticos.
Tip Nº 20
Green llamará “estados
fronterizos” no para designar una variedad clínica, sino como un concepto
clínico genérico susceptible de dividirse en una multiplicidad de aspectos. Tal
vez lo mejor sea considerarlos como “estados fronterizos de la analizabilidad”.
Lo que caracteriza a estos cuadros clínicos es la falta de estructuración y de
organización, esto no sólo en relación a la neurosis sino también a la
psicosis. En ellos, al contrario de lo que ocurre en la neurosis, comprobamos:
la ausencia de una neurosis infantil (dificultades en la historización, vacíos
de recuerdo, trastornos en los procesos representacionales), el carácter
polimorfo de la “neurosis” adulta y la vaguedad de la “neurosis” de
transferencia.
Tip Nº 21
Frente a este estado de
cosas, podemos decir que el campo psicoanalítico contemporáneo oscila entre dos
extremos:
·
uno, es el caso, en que no se desencadena el
proceso analítico en una situación analítica que empero ha sido aceptada, y la
transferencia es nonata a pesar de los esfuerzos del analista en facilitar, y
aun provocar, su manifestación (“el antianalizando en análisis” – J.McDougall).
El analista se siente paralizado, atrapado del sistema de objetos momificados
de su paciente, incapaz de hacer nacer en este una mínima curiosidad por sí
mismo. El analista está en situación de exclusión objetal. Las tentativas de
interpretación son consideradas como la locura del analista, lo que pronto
conduce a desinvestir al paciente y a la inercia en el seting analítico.
·
En el otro extremo, están aquellos pacientes
que demandan una dependencia absoluta al objeto, con tendencia a la regresión
fusional, van de la beatitud al terror y de la omnipotencia a la impotencia
total. Muestran un relajamiento asociativo extremo, una vaguedad de
pensamiento, una manifestación somática intempestiva, como si el paciente
tratara de comunicar por medio de un cuerpo a cuerpo o por una atmósfera
analítica pesada y oprimente. Aquí lo que demanda del analista es algo más que
sus capacidades afectivas y su empatía; es, de hecho, su funcionamiento mental,
por que las formaciones de sentido han sido puestas fuera de circuito en el
paciente. Es en estos casos donde la contratransferencia recibe su
significación más amplia.
Todos estos tips han sido extraído del artículo
"La revisión del modelo de la neurosis y el modelo implícito de los estados fronterizos"
del libro "De locuras Privadas"
viernes, 13 de septiembre de 2013
Tip Nº 16
Ilusiones y desilusiones del trabajo psicoanalítico
André Green
Los grandes temas de la teoría de
las neurosis o de los casos limítrofes se detectan a través de la escucha. El
sentimiento de encontrar por fin alguna cosa que pertenece a la poética del
sentido puede a veces desembocar en una impresión de júbilo. A menudo hace
falta mucha paciencia para tener la suerte de lograr captar un fragmento de
verdad. Como se ve, describimos aquí un proceso que se desarrolla de manera
globalmente satisfactoria. No es siempre el caso. Esta descripción esquemática
se entiende a través del andar de la transferencia y la idea de un proceso que
se impone poco a poco caracterizando los vínculos que aseguran la progresión de
la comunicación que se impulsa por afectos inconscientes y movimientos
transferenciales mas o menos vivos. No está en nuestra intención la descripción
detallada de las características del intercambio analítico. Contentémonos con
marcar ciertas señales para poder capturar lo original de la situación. El
sometimiento a la regla fundamental es solidario con la aceptación de la
regresión que enmarca lo original del modo de conocimiento. El relajamiento del
control defensivo viene a la par con su antagonista, a saber un cierto freno
puesto a la regresión para evitar el deslizamiento hacia un funcionamiento
percibido como psicótico o aún mas, el descontrol hacia la actuación que
frustra el trabajo de elaboración. La flexibilidad defensiva autoriza y también
desposa los movimientos de ida y vuelta para favorecer la emergencia de la
transferencia. Los ires y venires libidinales, eróticos y agresivos, puntúan la
marcha de la comunicación, la madeja de ésta teniendo que ser permanentemente
desenredado para hacer aparecer los movimientos del inconsciente. Esta manera
de dirigirse a alguien que puede ser a la vez sentido como estando allí, en
otra parte o posiblemente perdido enmarca lo que se dice de una condición
polisémica. Agreguemos que esta incertidumbre puede también estar dirigida
hacia la identidad del destinatario. ¿Quién escucha entonces lo que es dicho?
Se trata de X. ¿O ha sido mas bien reemplazada por Y, es decir, una persona de
la infancia hoy día desaparecida pero representada, el tiempo de una ilusión?
En suma, ¿quién habla a quien y de qué? Todo este conjunto induce a la cualidad
metafórica del discurso. Esta nueva condición es responsable de una dimensión
original que favorece la comunicación transferencial. Hay que notar nuevamente
la naturaleza de lo que es vivido en la transferencia. Para hablar
auténticamente de la transferencia, conviene notar lo que es específico de esta
forma de amor. Hay que subrayar lo que le da su originalidad. No se puede
evocar la dimensión transferencial sino a condición de reconocer en ella esa
cualidad de ilusión que le confiere su especificidad. El amor de transferencia
está siempre marcado por esta ambigüedad. Es un amor verdadero, real, capaz de
impulsos apasionados y, al mismo tiempo, algo hace sentir que no es verdadero,
como lo refleja la ambivalencia. Es el producto de una ilusión que no basta
para recusarlo y que lo hace servir para múltiples transformaciones (Dejamos de
lado los casos de resistencia transferencial que se oponen a su análisis).
Ilusión destinada a ser creída en el pleno sentido del término y dedicada, bajo
la influencia del análisis que favoreció su emergencia, a ser usada y a
reconocer su naturaleza ilusoria, a disiparse, no sin dejar el recuerdo de una
experiencia inolvidable. En suma, una resurrección de la infancia que hay que
aceptar que pasó. Entonces la razón de la metaforización adquiere su sentido
pleno para esfumarse progresivamente y no ser mas que un recuerdo. Podríamos
resumir todo lo que acabamos de describir afirmando que esta metaforización
transforma la relación dual analista/analizando en una relación de terceridad
(Green). Como si la relación diádica originaria diera nacimiento a un tercer
término que uniera a los dos precedentes y los ligara a una cadena que los
mantuviera juntos y que hiciera surgir el tercero ineliminable. Une y desune
por turnos, produciendo efectos de sentido imprevistos.
lunes, 9 de septiembre de 2013
Tip Nº13
La toma de consciencia que se incoa, que se anuncia, concierne al cambio
en el analista. Que se quiere decir con esto, corresponde a la visión de la
realidad psíquica tal como la situación analítica permite percibirla, tal como
el paciente la hace vivir e imaginar al analista. Porque, en fin de cuentas, no
hay cambio en tanto el analista pueda comprenderlo y dar razón de él. Los
cambios en los pacientes están subordinados a los cambio de sensibilidad y de
percepción en el analista. Nuestra visión de su realidad psíquica está sometida
a la visión que tenemos de nuestra propia realidad psíquica.
(Tomado de "Los desafíos y las singularidades
de la clínica
Psicoanalítica contemporánea" -André
Green -1975).
Tip Nº14
En
la actualidad ese cambio se puede observar en que los analistas toman cada vez
mayor consciencia del papel que desempeñan tanto en su apreciación del paciente
en los primeros contactos como después de instalada la situación analítica y en
el desenvolvimiento del análisis. El material del paciente no le es exterior, aunque
sólo fuera a través de la experiencia de la transferencia, forman parte
integrante de él. El analista interviene hasta en la forma de comunicar el
material del paciente.
(Tomado de "Los desafíos y las singularidades
de la clínica
Psicoanalítica contemporánea" -André
Green -1975).
Tip Nº15
Por
lejos que el analista lleve sus esfuerzos para comunicarse con el paciente en
la lengua de este, a su turno el paciente, si quiere ser comprendido, no puede
menos que responder en la lengua del analista. Y el analista, en su esfuerzo de
comunicación, no puede mostrar sino lo que él oye, a través de su experiencia
subjetiva, del efecto que sobre él ha producido el discurso de su paciente, sin
poder pretender la objetividad absoluta de su escucha. De ahí la importancia
fundamental que para trabajar en esta profesión adquiere el análisis personal y
la supervisión de casos, así como también el estudio teórico en forma
individual y grupal.
(Tomado de "Los desafíos y las singularidades
de la clínica
Psicoanalítica contemporánea" -André
Green -1975).
sábado, 24 de agosto de 2013
Conferencia de Apertura
Conferencia de Apertura
21 de Agosto de 2013
Dr. Raúl Masino
(Recuerdo del cruce por el Puente Negro).
Agradecimientos
En primer lugar quiero agradecer a personas afectivamente
significativas que han participado de la gestación de esta nueva propuesta
psicoanalítica de estudio. Ellas son mi esposa Ana Lía, mis hijos Bruno y
Pablo. Un lugar también destacado allí para mi analista y mis supervisores. Como
así también para colegas, amigos. No dejo de agradecer a las propietarias y autoridades del
Instituto JIM que gustosamente me abrieron sus puertas.
No me puedo olvidar de otros que me han ayudado en esta idea
y a los cuales también les tengo que agradecer, ellos son los que piensan
diferente a mí, los que no están de acuerdo, con los cuales he tenido
apasionados o silenciosos profundos desencuentro. Ellos también han colaborado para ir
perfilando esta idea. Nada se puede gestar sin esa imbrincación de lo pulsional, esa mixtura entre pulsión de vida y pulsión de muerte. Sabemos que la música
está en lo que escuchamos pero también en eso negativo, eso que no escuchamos
que se llama "silencio", esa ausencia, esa negatividad de sonido es también parte
constitutiva de la música. Green abrirá magistralmente un gran capítulo que él
denomina "el trabajo de lo negativo” para dar cuenta de los procesos creadores y
destructores de la pulsión de muerte.
Conferencia
“A cerca de André Green: …hijo…lo entenderás más tarde…”
Ahora voy a hablar de Green, les tengo que acercar a André Green.
Uds. se habrán preguntado sobre el
titulo de esta conferencia. Sin dudas que yo también me pregunto por qué elegí
llamarla así. Claramente para mí va a estar relacionada con cuestiones de mi
propia vida, de mi propio inconsciente.
Esta corresponde a una expresión del padre de
André, Félix Green, que le decía a su hijo cada vez que el niño le hacía
preguntas a partir de sus lecturas. Frase a mi criterio, y en sentido
metafórico, es la que lo hará devenir psicoanalista a André Green desde muy niño.
Ya que de niño André se ve pulsado a preguntarse, a tratar de entender, a representar; situaciones de vida de sus padres y hermanos,
a tener que pensar las distancias, las ausencias, las pérdidas, las
enfermedades, los afectos propio y ajenos. También tiene que ver con la espera
y la paciencia, que son pilares para el trabajo de psicoanalista. Y, sin dudas,
con un padre que ...no responde. El dice que el hecho de haber tenido que
conformarse con el “…más tarde”, fue
un hecho determinante en su vida. Esta es una frase que él nunca pudo olvidar.
André Green nace en El Cairo en 1927
ciudad cosmopolitas si las hay, su dimensión internacional y cosmopolítica están
en él desde un comienzo y eso va a influir su obra psicoanalítica. El mestizaje
de etnias en Egipto es algo que está a la mano, como así también el pensamiento
plural y no dogmático. Green desde su origen es un librepensador e
independiente de cualquier imposición dogmática.
Es hijo de Félix que está en El Cairo
por cuestiones de ingeniería en aguas. Hombre tan temido como respetado, pero
que en sus últimos años ya es un padre enfermo, debilitado, pero tolerante e
indulgente. Su madre, Sarine Barcilon, una judía sefaradí (de Barcelona), de
una sensibilidad proverbial, deprimida gravemente después de la muerte de una
hermana. Green dice que esto ha influenciado en la gestación de uno de sus
textos más reconocidos, “El complejo de la madre muerta”. El es el último de la
fratría, nace sin haber sido programado, a nueve años del último hermano; la
crónica familiar ya había sido vivida y él no estaba asociado a ella, tiene la
sensación que la vida de la familia sucedió antes. André comprendió desde muy
temprana edad que tenía que contar sólo con él mismo y que sus verdaderos
hermanos eran sus amigos.
Recibe un baño en idioma francés en
el Liceo Francés de El Cairo. Vivía a dos pasos del Museo de El Cairo, siendo
Egipto para él un lugar de gran resonancia histórica. Imbuido de lo que se
conoce como el don del Nilo, cautivado por sus dimensiones y su fertilidad,
cuando conoció el Sena, al llegar a París no le pareció más que un arroyo. Pero
el Liceo le ayudó a crear una realidad mítica de Francia, todo lo apetecible
veía de allende los mares. Francia es para Green una entidad idealizada cuya
atracción le resultaba extremadamente poderosa. Él sabe desde muy temprano que
se cumplirá una fantasía de repatriación. Desde niño va construyendo y
libidinizando esa representación “Francia”, casi como la tierra prometida.
También Francia se hallaba presente en la mente de su madre porque pensaba en
la hija de la cual estaba separada por una tuberculosis ósea y que residía
allí. André nace en el transcurso de esos años. O sea la atracción estaba dada
por dos fuentes, la cultural y la trágica. De nuevo la vida y la muerte.
En 1945 parte a Francia a estudiar
medicina, ya sus padres muertos y sus hermanas emigradas a Australia. Con un
profundo sentimiento de desarraigo, sabe de la soledad, las relaciones con los
franceses son mucho más distantes y desconfiadas. De espíritu emigrante y
migrante siente gran gusto por la independencia y la originalidad; razones que
lo marcan como con una actitud de rechazo al enfeudamiento, que ha manifestado
en su trayectoria psicoanalítica, con reputación de ser una persona difícil.
Dice que cuando es una persona mayor que dice eso de él, esto significa: “no
logramos hacer con él lo que se nos antoja, no logramos someterlo ni hacer que
sirva a nuestros intereses” Green rechaza la relación feudal soberano/vasallo.
Dice, “gracias a Dios, creo no haber sido vasallo de mucha gente y he tenido
sumo cuidado de no volverme soberano de nadie. Tuve ejemplos ante mis ojos”.
Entra por concurso en 1953 como
residente de psiquiatría al Hospital de Sainte-Anne donde conoce y traba
amistad con Rosolato, quien le cuenta de
las ideas que proponía Lacan. Green dice que cree que desde siempre experimentó
cierta curiosidad por “lo que sucede en la mente”, eso lo lleva a estudiar
psiquiatría y a interesarme desde muy joven en el psicoanálisis. En el Hospital
comienza a escuchar a los pacientes y por ejemplo Lebovici trata de
neutralizarlo. Lo extraordinario para él es que el Sainte-Anne está lleno de
personalidades de campos afines a la psiquiatría, por ejemplo Henri Ey, que
juega un papel de imagen paterna, con
quien se forma como psiquiatra, con quien participa de los debates entre la
psiquiatría y el psicoanálisis. Con muchos ofrecimientos psiquiátricos Green
opta por el psicoanálisis y dice…”si uno pasa ocho horas por día en su sillón,
ya no se es psiquiatra. Al contrario, si pasa todo el día en el hospital, no
puede decir uno que sea psicoanalista” Por eso renuncia a suceder a Henri Ey.
En el hospital va a conocer a
Ajuriaguerra, Marty, Deley, Lacan, Lagache, Pontalis y eso le permite verlos en
acción a neurólogos, psiquiatra,
psicoanalistas. Ahí comprende también que no hay un psicoanálisis y que cuesta concebir la posibilidad de progreso
en el conocimiento del oficio de psicoanalista sin que exista confrontación,
como introducción de la pregunta de qué tan bien fundadas están ciertas hipótesis
de base, sin ser ecléctico sino promotor de la multifocalización.
Conoció a Lacan en un primer tiempo a
través de la mitología de que era objeto, puesto que su entrada a psiquiatría
coincidió con la escisión de la Sociedad Psicoanalítica de París donde Lacan
había tenido un rol importante al oponerse a los desvíos de la Psicología del
Yo, en 1953. Green había quedado impresionado con la lectura de la ponencia en
Roma.
Lacan es invitado a dictar una
conferencia por Henri Ey en el marco del círculo de Estudios Psiquiátricos que
él dirigía. Durante la conferencia Green cayó inmediatamente bajo el encanto, a
la vez, de su enorme inteligencia, de su habilidad y del excepcional talento
que tenía para destacar cuestiones subjetivamente importantes. Dice Green: …mientras
dejaba entrever que poseía la clave de la solución de aquellas, estimulaba en
quienes lo escuchaban las inclinaciones perversas excitadas por su discurso,
aunque éste abordara cuestiones reales. Dadas la referencias que había hecho
suyas: el deseo como deseo del deseo del otro, la relación del amo y del
esclavo, etc., sabía dar la esperanza de que si se le seguía, daría a su futuro
discípulo aquel tesoro que poseía, revelándole a él sólo tal don, pues le
otorgaría su preferencia en una relación de identificación narcisista. Dicho de
otro modo, generaba el espejismo de que dicho alumno podría hacerse reconocer
por él y que tal reconocimiento haría del postulante el hijo preferido y el
heredero del presunto Maestro.
Green cae en la seducción, no puede
ser ajeno a ella, evidentemente Lacan movilizó en él sus mociones
narcisísticas. Lacan no sólo seducía sino que prefiguraba una promesa de
potencia. Potencia que Green siente evoca a la de los eclesiásticos en los
procesos religiosos. Green se da cuenta desde sus primeros encuentros con Lacan
de estos elementos. Toda una trayectoria se iría dibujando a partir de allí: la
relación personal que intentaría establecer con él, los límites se vería
obligado a instaurar en tal relación, e incluso la desconfianza profunda que
tendría en lo que al personaje se refiere, aunque se hubiese encontrado
fascinado por él.
Green cuenta cómo es invitado por
Lacan a tomar una copa a la salida de una conferencia de Lagache, llamándolo
por su nombre. Naturalmente que se siente adulado por tal distinción, aunque
sabía que era eso lo que hacía su método tan eficaz. Lo que Lacan quería es que
Green dejara la Sociedad Psicoanalítica de Paris y se fuera con el a la
Sociedad Francesa de Psicoanálisis. Lacan no logra eso pero invita a Green a
sus seminarios, lo cual acepta y dice que pudo beneficiarse de los mejores años
de su enseñanza, de 1960 a 1967. Años durante los cuales fue elegido miembro
adherente y luego titular de la Sociedad Psicoanalítica de Paris, donde la
atmósfera es más infinitamente liberal, por lo que no se resintieron con el.
Durante su participación en los
seminarios se introdujo todo lo que fue capaz en las complejidades del
pensamiento lacaniano. Hasta perteneció a un pequeño grupo de trabajo en que se
presentaban casos clínicos. Aunque nunca se le impusieron completamente estos
atractivos seminarios. Lacan despierta en Green un tremendo deseo de trabajar y
de pensar. Se daba por supuesto que la relectura de Freud llevaría a concluir
que Lacan era su auténtico continuador, su heredero legítimo. Cuanto más leía
la obra de Freud más claro se le hacía que no estaba de acuerdo con la
interpretación de Lacan sobre la misma. Dice Green: “Lacan tuvo el gesto
generoso de darme la posibilidad de expresar mis críticas en público, en su
seminario. Como yo era un extraño, esto me resultaba más fácil que a sus
discípulos”. Les comento que Green no
fue discípulo ni analizando de Lacan, pero no niega nunca su influencia. Su
primer analista fue Maurice Bouvet, quien le recordaba mucho a su padre enfermo
y cuando él se hallaba muy marcado por la
psiquiatra. Luego se analiza con Catherine Parat, ya siendo un
psicoanalista que está en contacto con la realidad analítica, con el inconsciente
de los otros.
Green deja de asistir a sus
seminarios en 1967 cuando Lacan consideró que en un trabajo sobre narcisismo
primario, él no había tomado suficientemente en cuentas las ideas lacanianas
sobre el tema. A la par de esto Green descubre a psicoanalistas de la Sociedad Británica de la talla de
Winnicott, Rosenfeld, Segal, Bion; donde descubre otra manera de comprender la
práctica psicoanalítica y de interpretar la escucha. Desde ese momento se
convierte en un ferviente defensor de la entente
cordiale en psicoanálisis.
Green dice; “yo había seguido a Lacan
en nombre de la libertad de pensamiento y ahora él me reprochaba que pensara
por mi cuenta”. Este alejamiento también va a marcar la prosecución de la
creación de una obra de textura puramente greeniana, siempre fundada en un
espíritu pluralista.
Ahora vamos a volver a Félix Green,
su padre, y su famosa frase…hijo…lo entenderás más tarde…
Por qué esto en este espacio de
reciente creación?
Considero que el sentido de esta
frase del padre de Green para mí y transferido a Uds. que me están escuchando, es
un estímulo para disponerse a absorber la dinámica del pensamiento complejo en
psicoanálisis, al trabajo de estudio y principalmente su aplicación a la
práctica clínica de estos nuevos conocimiento. Esta es la propuesta de este
nuevo espacio, que espero que con el tiempo y el interés de todos Uds. y de
todos los que quisieran incorporarse cimiente buenas bases dentro del psicoanálisis
contemporáneo en nuestro medio.
Muchas gracias por su presencia y por vuestra atenta escucha.
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